Superar el pasado puede ser un desafío abrumador. Los eventos traumáticos o difíciles pueden dejar una profunda huella en nuestra mente y afectar nuestra calidad de vida de distintas formas.

Es posible que te encuentres atrapado en recuerdos intrusivos, emociones intensas y patrones de pensamiento o comportamiento negativos que te causan problemas en el día a día. En este artículo, exploraremos por qué a veces nos resulta tan difícil superar nuestro pasado y cómo la terapia de Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares (EMDR, por sus siglas en inglés) puede ayudarte a lograrlo.

Cómo puede afectarte no haber superado tu pasado

Si no has superado tu pasado es probable que estés experimentando problemas como los siguientes:

Los recuerdos dolorosos te acompañan cada día

Nuestros recuerdos dolorosos o desagradables pueden convertirse en una pesada carga que arrastramos día tras día. Los eventos traumáticos, ya sean pérdidas, experiencias difíciles o abusos, pueden generar emociones intensas y dejarnos atrapados en el pasado. Estos recuerdos pueden manifestarse a través de flashbacks, pesadillas o una sensación constante de malestar emocional.

Cuando experimentamos un evento traumático, el cerebro busca protegernos al almacenar ese recuerdo de manera muy vívida y emocionalmente cargada, ya que considera que es una amenaza para nosotros. Si esas experiencias no se trabajan, procesan e integran en nuestro aprendizaje de vida ese recuerdo se mantiene activo a modo de alarma. En el momento que hay una situación que se parece a la situación que instauró la alarma en nuestro cerebro el recuerdo vuelve. Aparecen las mismas emociones, los mismos comportamientos y los mismos pensamientos porque no los hemos podido integrar como parte de nuestra historia y no se quedan en el pasado sino que los sentimos como si fuesen nuestro presente. De manera que el recuerdo puede que se repita en un bucle infinito incluso cuando han transcurrido muchos años.

Tienes patrones de pensamiento negativo

Como consecuencia de lo explicado en el punto anterior, no puedes evitar los pensamientos negativos. Estos patrones pueden incluir creencias autodestructivas, sentimientos de culpa o vergüenza, o una visión distorsionada de uno mismo. Todo ello puede dificultar tu crecimiento personal y hacer que tengas una recurrente sensación de malestar que impide que disfrutes de la vida y que haga sentir que estás estancado.

Estos patrones de pensamiento negativos actúan como una lente a través de la cual interpretamos el mundo y nuestras experiencias. Nos llevan a interpretar la realidad de manera sesgada desde el dolor y la angustia emocional asociados con el pasado. Además, estos patrones pueden influir en nuestras acciones y decisiones presentes, limitando nuestra capacidad para avanzar y encontrar la paz interior.

Tienes muchas dificultades en las relaciones interpersonales:

El pasado puede afectar a nuestras relaciones actuales de diversas formas. Si sentimos que hemos vivido eventos traumáticos en el pasado, es posible que nos resulte difícil confiar en los demás o establecer vínculos saludables. Las experiencias pasadas dolorosas pueden dejar cicatrices emocionales que mermen nuestras posibilidades para conectarnos de manera significativa y saludable con los demás.

Además, el sufrimiento y la dificultad que viene del pasado afectan nuestra capacidad para relacionarnos de manera segura y abierta. Podemos estar constantemente en guardia, anticipando el dolor o la traición, lo que dificulta que podamos establecer interacciones basadas en la confianza y el apoyo mutuo. Esto puede generar sentimientos de aislamiento y soledad, impidiendo que experimentemos el amor y la conexión que anhelamos.

¿Cómo afecta no superar el pasado?

Cómo influyen las relaciones familiares y personales de tu niñez para que ahora no puedas superar tu pasado

Las relaciones familiares en la niñez desempeñan un papel crucial en la formación de nuestros patrones de relación que será el modelo que nos sirve de guía para establecer las relaciones a lo largo de la vida. Es decir, reproduciremos y buscaremos aquello con lo que hemos crecido y hemos aprendido, independientemente que sea saludable o no para nosotros. La forma en que fuimos tratados por nuestros padres o familiares puede tener un impacto duradero en nuestras relaciones interpersonales en la vida adulta. Estas primeras experiencias proporcionan el molde a partir del cual construimos nuestra visión del mundo, de nosotros mismos y nuestras interacciones con los demás.

Si crecimos en un entorno familiar seguro, amoroso y equilibrado, es más probable que hayamos desarrollado un modelo de apego saludable. Esto significa que pudimos confiar en nuestros padres y madres o cuidadores, sentir seguridad en su presencia y recibir el apoyo emocional necesario. Estas experiencias tempranas nos brindan una base sólida para establecer relaciones íntimas y satisfactorias en el futuro.

Sin embargo, si experimentamos relaciones familiares disfuncionales o traumáticas en la niñez, es probable que enfrentemos desafíos en nuestras relaciones interpersonales como adultos.

Algunos ejemplos de esto pueden incluir:

Falta de confianza

Si no pudimos confiar plenamente en nuestros padres cuando éramos niños, es probable que llevemos esa desconfianza al mundo adulto. Podemos tener dificultades para confiar en los demás y abrirnos emocionalmente, lo que dificulta el establecimiento de vínculos profundos y significativos.

Miedo al abandono

Si experimentamos alguna forma de abandono en la infancia, podemos desarrollar un fuerte temor a ser abandonados de nuevo. Esto puede llevarnos a ser demasiado dependientes en las relaciones o, por el contrario, a evitar la intimidad para protegernos de la posibilidad de volver a vernos expuestos al sufrimiento.

Patrones de apego inseguro

Los patrones de apego inseguro, como el apego ansioso o el apego evitativo, en la misma línea de lo comentado en puntos anteriores, pueden surgir de experiencias de crianza desfavorables. El apego ansioso puede manifestarse a través de la necesidad constante de atención y validación, mientras que el apego evitativo puede llevarnos a evitar la cercanía emocional y mantener cierta distancia en nuestras relaciones.

Repetición de patrones familiares

Con frecuencia repetimos patrones en nuestras relaciones que previamente hemos presenciado o vivido en nuestras familias de origen. Si crecimos en un entorno conflictivo, donde tenía lugar algún tipo de abuso (de autoridad, físico, psicológico, etc.) o no había una comunicación saludable, es posible que reproduzcamos estos patrones en nuestras propias relaciones. Si no se hacen conscientes los modelos relacionales, revisándolos y modificándolos es probable que tendamos a caer en dinámicas similares y tengamos dificultades para establecer relaciones sanas y equilibradas.

Cómo influyen las relaciones familiares para que ahora no puedas superar el pasado.

No puedo superar mi pasado: cómo te puede ayudar la terapia EMDR

Es importante recordar que, si bien nuestras experiencias pasadas pueden influir en nuestros problemas actuales, no estamos condenados a repetir esos patrones negativos ni significa que podamos excusarnos permanente en ellas para no poner solución a las cosas que debemos mejorar.

La importancia de la terapia

Para poder revisar, explorar y modificar los patrones relacionales es probable que se requiera la ayuda de un profesional de la psicología. Ya que cuando llevas toda la vida funcionando de una manera, aunque sepas que ese funcionamiento no es bueno para ti o incluso sientas que te hace daño, si hubieses sabido cómo cambiarlo seguro que lo habrías hecho. Desaprender tu manera de funcionar desadaptativa y aprender a funcionar de manera más saludable es un proceso que no siempre se puede llevar a cabo sin ayuda profesional.

La terapia EMDR puede ayudarnos a explorar y procesar las experiencias pasadas, ofreciéndonos la posibilidad de transformarnos. Al abordar las heridas emocionales profundas y cambiar nuestros patrones de relación, podemos cultivar relaciones más saludables y gratificantes en el presente y el futuro.

¿Cómo funciona la terapia EMDR?

En la terapia EMDR, un psicólogo capacitado te guiará a través de una serie de movimientos oculares, sonidos o sensaciones táctiles mientras te enfocas en el recuerdo traumático. Estos estímulos sensoriales ayudan a desensibilizar la carga emocional asociada con el recuerdo, permitiendo que se procese de manera más saludable. A medida que avanzas en el proceso de EMDR, es posible que comiences a experimentar una disminución en la intensidad de las emociones y una mayor sensación de alivio.

Beneficios de la terapia EMDR:

La terapia EMDR puede ofrecer una serie de beneficios significativos para aquellos que buscan superar su pasado. Algunos de los más destacados son los siguientes:

  • Reducción de los síntomas asociados con el trauma, como flashbacks, pesadillas y ansiedad.
  • Cambio en los patrones de pensamiento negativos y disminución de la autocrítica.
  • Restauración de la confianza en uno mismo y en los demás.
  • Mejora en la capacidad para establecer relaciones saludables y satisfactorias.
  • Incremento en la resiliencia emocional y en el bienestar general.

En resumen

Superar el pasado puede ser un camino desafiante, pero hay opciones basadas en la evidencia científica mediante las que los psicólogos y psicólogas podemos ayudarte.

La terapia EMDR es una opción que podría funcionar en tu caso, si bien debes tener en cuenta que no hay una solución única para todas las personas y es tu psicólogo quien determinará si esta opción es la más adecuada para tu caso o, por el contrario, considera más apropiadas otras opciones de tratamiento.

Te invito a compartir este artículo en el que explico por qué a veces es tan difícil superar el pasado con aquellos familiares y amigos a los que entiendas que le pueda interesar.