“¿Por qué no tengo amigos?”

Esta pregunta se la hacen multitud de personas y no encuentran una causa para ello. Muchas veces creemos que nuestra actitud amable con los demás trae como respuesta un comportamiento idéntico hacia nosotros, y por ello los motivos de esta falta de amistades o relaciones insatisfactorias resultan todavía más incomprensibles para quienes sienten que son buenas personas y que están dispuestos a ayudar a los demás. También, a veces, creemos que hacer amigos es algo que va a pasar porque sí, y que si no nos pasa interpretamos que algo malo debe haber en nosotros. Incluso, puede que tengamos experiencias de haber tenido amigos pero que sintamos que no han funcionado bien porque no nos hemos sentido comprendidos, respetados o tenidos en cuenta.

Sin embargo, no es así cómo vas a conseguir hacer amigos. El hecho de ser buena persona ayudará a que la relación de amistad una vez establecida se estreche pero no garantiza hacer amigos. Tampoco permite entablar relaciones el no buscarlas activamente, o sea, hay que montar una estrategia para conseguir amigos y darse cuenta de que soy más sociable y cercano de lo que creía, sólo hay que aprender y practicar. Asimismo, haber tenido malas experiencias en las relaciones no quiere decir que tengan que repetirse esas situaciones de nuevo, darse una nueva oportunidad puede abrir una nueva etapa para tí con las relaciones.

Pero, ¿por qué tengo que tener amigos? te puedes preguntar ante la dificultad que te supone conseguirlo ¡Vamos a tratar de entenderlo! El ser humano desde que nace necesita y busca el contacto con otras personas, primero será con la madre y el padre y posteriormente irá ampliando su interés por las otras personas de su entorno. Las relaciones por tanto, nos permiten en primer lugar, sobrevivir y desarrollarnos y posteriormente se convierten en fuente de apoyo e intercambio para seguir creciendo en la vida de manera saludable, tanto física como emocionalmente.

En este punto puedes pensar ¡Yo estoy bien solo! Actualmente, socialmente se ensalza la idea de éxito entendida como individualismo, pero el hecho de sentirse una persona única y capaz, no implica en ningún caso el que se ha de estar solo afectivamente.

O sea, que tu deseo de hacer amigos y relacionarte forma parte de nuestra naturaleza y es bueno para tí. Aunque las personas buscamos relacionarnos, no siempre lo hacemos de la misma manera.

Vamos a profundizar en lo que puede estar pasando para que tú sientas que te resulta complicado generar esas relaciones de amistad sanas y saludables que esperas tener.

¿Por qué no tengo amigos?

Existen muchas posibles causas para que esto suceda, pero generalmente suelen combinarse más de una al mismo tiempo, ya que estas causas pueden deberse a factores internos (de personalidad o psicológicos) , externos (por circunstancias que acontecen) o ambos a la vez.

Entre los primeros pueden citarse las siguientes razones:

Inseguridad o timidez

Quienes experimentan inseguridad o baja autoestima pueden tener dificultades para entablar relaciones precisamente por creer que no son lo suficientemente buenos para que otros los acepten. Esto hace que, o bien eviten situaciones de interacción social o bien decidan no profundizar en relaciones recién iniciadas como forma de evitar que los demás descubran sus “defectos”.

Personalidad introvertida

Aunque una persona introvertida es perfectamente capaz de tener amigos, es verdad que puede percibir que sus opciones son menores. En nuestra sociedad se premia el carácter extrovertido, mientras que el introvertido suele pasar desapercibido, pero también ocurre que, por su propia naturaleza, el introvertido se ha acostumbrado a limitar su contacto social, y a creer que estará mejor en soledad. Al relacionarse poco con otras personas sus posibilidades de hacer amigos son menores.

Actitudes que dificultan las relaciones de amistad

Se puede ser una gran persona y al mismo tiempo mostrar actitudes que causan rechazo en los demás sin pretenderlo. Esta puede ser una de las razones por las que no logras forjar amistades incluso queriendo conseguirlo. Si no tienes mucha experiencia o has tenido poco éxito social puede que te comportes de maneras poco útiles, como por ejemplo, que parezca que te victimizas “nadie quiere estar conmigo”, o que te entre soberbia “pues yo soy mejor que todos ellos”, o que necesites tener la razón “o es así o nada”. Estas maneras de actuar tienen que ver con ideas negativas de uno mismo, es decir, con actitudes defensivas para no sentirte rechazado, pero que van a dificultar mucho que puedas hacer amigos, porque si te paras a pensarlo, a tí seguramente tampoco te gustan las personas que se comportan así.

Entre los que podríamos considerar como factores externos que ayudan a responder la pregunta «¿Por qué no tengo amigos?», podemos señalar:

Gestión del tiempo

Una persona cuyo tiempo está absorbido por sus obligaciones laborales y/o familiares no dispondrá de oportunidades de socializar. De manera que si no encuentra el modo de sacar el tiempo necesario para hacer amistades nuevas o cultivar las que ya tiene, se irá quedando cada vez más aislada. Si no tengo amigos y antes no tuve problemas para tenerlos, es muy probable que la razón sea esta.

Estilo de vida

Las verdaderas amistades no se desarrollan en cuestión de días o semanas. Quienes creen tener muchos amigos por tener una vida nómada, en la que conocen gente aquí y allá como resultado de interacciones superficiales, llegará el día en el que tomen conciencia de que en realidad esos amigos no son tales. La amistad requiere invertir tiempo en ella y compartir experiencias, no es solo un tema de afinidad personal. Si tu estilo de vida te hace vivir en muchos lugares diferentes por cortos periodos de tiempo, o en entornos de ocio nocturno, encontrarás dificultades para rodearte de amistades auténticas.

Incompatibilidad

La amistad es un camino de doble vía. No basta con que alguien te agrade para que pueda convertirse en un amigo. Si tus creencias y valores no son compatibles con los de otras personas, por mucho que te esfuerces será complicado lograr que ese vínculo nazca.

También puede haber factores internos que tienen un origen externo:

Falta de habilidades sociales

El entorno en el que crecemos tiene un gran impacto en cómo nos desarrollamos. Si hemos crecido en un ambiente cerrado, con padres y hermanos poco comunicativos y que difícilmente expresaban sus sentimientos, deseos y necesidades es muy probable que tengamos una carencia de habilidades sociales que nos dificulten el poder abrirnos a los demás, algo imprescindibles para construir amistades.

Experiencias de fracaso

Si has vivido situaciones donde no has conseguido tener éxito en las relaciones de amistad o te has sentido dañado por los compañeros o amigos, o incluso has vivido situaciones de rechazo o bullying seguramente habrás generado ideas como “las amistades pueden hacerme daño” o “algo me pasa a mí”. En este caso lógicamente vas a evitar volver a sentirte así.

Estrategias para hacer amigos.

Estrategias para intentar tener amigos

Una vez has explorado cual o cuales pueden ser las causas, toca definir una estrategia para intentar ganar amigos. Si los motivos principales parten de causas internas, o vivencias difíciles lo más recomendable es acudir a un psicólogo experto en problemas relacionales. La terapia te ayudará a lidiar con la inseguridad, la baja autoestima y a reparar los daños psicológicos sufridos por lo que has vivido. Así podrás modificar tanto las ideas negativas sobre ti mismo que interfieren en las relaciones y como conductas que puedan estar causando que los demás se mantengan distantes contigo.

Cuando no es este el motivo, lo que hay que llevar a cabo son una serie de cambios en lo que se refiere a cómo nos relacionamos.

Tratar de integrarnos en colectivos con los que tengamos aficiones en común, dedicar más tiempo a hacer vida social, preocuparse por aquellas personas que acabas de conocer para poder profundizar en la relación…

Cuando piensas “No tengo amigos” tiendes a culpabilizarte por ello o a culpabilizar a otros por no ser capaces de apreciar tus cualidades, pero éste es un enfoque que no te ayuda y te hace sufrir. Ninguna relación sana puede nacer a partir de un sentimiento de culpa propia o ajena, así que lo que más te ayudará es detectar donde radica el problema y, a partir de ahí, trabajar en corregirlo.

La misma predisposición que hay en ti a establecer vínculos de amistad existe en los demás. Así que te animo a ponerte manos a la obra.

Si crees que alguna persona de tu entorno se está haciendo la pregunta «¿Por qué no tengo amigos?», podrías ayudarle compartiendo con ella este artículo.