Conoce cómo puedes prevenir la depresión y la importancia de la intervención temprana para gestionar de la mejor forma posible este trastorno.
La depresión puede causar un gran sufrimiento en quien la padece y su entorno por el deterioro en la calidad de vida que ocasiona. Hablamos de un problema global que afecta a personas de cualquier edad o condición social y que puede impactar seriamente a la vida de los afectados. Por eso es tan importante actuar antes de que se haya instalado, ya que una vez que una persona entra en un estado depresivo, puede perder incluso las ganas de luchar para salir de él, lo que hace que brindarle ayuda resulte todavía más complicado.
Antes de abordar cómo prevenir la depresión es interesante conocer en qué consiste y cuáles son sus principales síntomas y factores de riesgo.
Qué es la depresión, principales tipos y síntomas
La depresión puede calificarse como un estado de ánimo de tristeza, desgana y falta de interés que se prolonga en el tiempo. Es decir, a diferencia de lo que sucede con estos sentimientos cuando hacen su aparición, no son producto de un suceso puntual y desaparecen una vez hemos asumido el hecho, sino que permanecen de forma más o menos regular sin que sea necesario que exista un desencadenante o sin que a primera vista se puedan achacar a algún acontecimiento.
Es cierto que algún suceso más o menos traumático puede actuar como catalizador y por tanto pueda asociarse el origen de la depresión, pero no siempre es el caso. Puede ocurrir que personas a las que en teoría la vida les sonríe y no han experimentado ninguna desgracia puedan caer en depresión.
La depresión se caracteriza por la aparición de una serie de síntomas que indican a las claras que algo no funciona correctamente. Por lo general, además del sentimiento de tristeza constante, se toma conciencia de que muchas actividades que antes nos aportaban satisfacción, han dejado de hacerlo.
La persona se puede encontrar en una especie de apatía continuada, en la que apenas realiza actividad física alguna y pasa buena parte del tiempo durmiendo. También se producen trastornos en la alimentación y la libido puede reducirse drásticamente o incluso desaparecer por completo.
Todo lo anterior puede llevar a que la persona afectada se plantee si su existencia tiene algún sentido, y la desesperanza haga su aparición. Esto, en los casos más extremos, puede derivar en pensamientos suicidas.
Si bien el término genérico con el que se conoce a nivel coloquial es el de Depresión, este trastorno tiene diferentes denominaciones en función de sus particularidades.
El más frecuente y que presenta mayor número de síntomas de los ya mencionados se conoce como Trastorno depresivo Mayor, pero también pueden considerarse como alteraciones relacionadas con la depresión otros como la Distimia (fluctuación crónica de estados de ánimo), el Trastorno Afectivo Estacional, que suele presentarse en los cambios de estación, el Trastorno Bipolar o la Ciclotimia (cambios bruscos de estados de ánimo sin motivo aparente), entre otros.
Causas y factores de riesgo de la depresión
Partiendo de que nadie está a salvo de poder sufrir depresión sean cuales sean sus circunstancias vitales, lo que es indiscutible es que hay grupos que experimentan un mayor riesgo. Esto es así porque en la aparición de la depresión influyen factores de diversa índole, y evidentemente, cuanto mayor número de factores convergen en una persona, mayores posibilidades tiene de caer en un estado depresivo.
Entre estos factores pueden mencionarse los genéticos, que, si bien no son suficientes como para ocasionar depresión, si predisponen en mayor medida a algunas personas.
También hay que considerar los factores biológicos, ya que la pertenencia a un sexo u otro, el rango de edad o los cambios hormonales también pueden generar mayor predisposición en algunas personas que en otras.
Los aspectos psicológicos o de personalidad, las condiciones de vida en las que el individuo se desenvuelve o la aparición de algún evento traumático son otros factores a tomar en consideración, y en muchos casos resultan desencadenantes al combinarse varios entre sí.

Cómo prevenir la depresión
Si bien no existe una fórmula que pueda mantenernos a salvo de la depresión, sí que existen una serie de conductas que pueden funcionar para lograr este objetivo.
Un estilo de vida sano y activo, en el que se practique ejercicio físico, se lleve una dieta equilibrada, se duerma un suficiente número de horas y no se consuman drogas, tabaco ni alcohol juega un gran papel en el bienestar general, y por tanto servirá en cierta medida para minimizar la posibilidad de que la depresión aparezca en nuestra vida.
Para prevenir la depresión también es importante tener una actitud favorable ante los acontecimientos. Enfocarse en el presente en lugar de en las preocupaciones del futuro o las desgracias del pasado, mantener siempre unas expectativas ajustadas e integrar en nuestra rutina algunos hobbies o actividades que nos resulten placenteras, colaborará a un mayor estado de satisfacción vital en general.
En definitiva, aceptando que la depresión no es algo que esté bajo nuestro control, sí que podemos elegir el estilo de vida que queremos vivir y la actitud que tomamos ante lo que nos sucede. Y tomando las decisiones saludables, el riesgo de padecer depresión puede verse disminuido notablemente.
Tratamiento de la depresión e importancia de la intervención temprana
Afortunadamente la depresión puede tratarse tanto desde el ámbito psicológico como farmacológico.
En los casos leves lo que se recomienda es la psicoterapia, ya que es el tratamiento que ayudar en los trastornos del estado de ánimo, haciendo que la persona afectada tome conciencia del origen de su problema y ofreciéndole un camino para salir de él.
Cuando la depresión se presenta en mayores niveles de gravedad podría recomendarse el uso de antidepresivos combinado con la terapia psicológica. Estos casos requieren una intervención más compleja y más tiempo para su recuperación, razón por la que se entiende que la intervención temprana es la mejor fórmula.
Hay que entender que el tratamiento de la depresión no se limita a la mejora de la sintomatología que acompaña a esta enfermedad, sino que también requiere ofrecer al paciente las herramientas necesarias para que vuelva a integrarse en la sociedad con normalidad plena y que sea capaz de evitar futuras recaídas.
Por todo ello, se considera que prevenir la depresión es siempre una estrategia mejor que abordarla cuando ya es una realidad que altera la vida de quien la padece.
Te invito a compartir este artículo sobre cómo prevenir la depresión con aquellos familiares y amigos a los que creas que le podría interesar.
