Hay muchas personas que se preguntan «¿Por qué me pongo triste en Navidad?», quizás tú seas una de ellas. A este estado de ánimo bajo cargado de malestar psicológico y emocional se le denomina depresión blanca o blues de Navidad.
Llega la Navidad y con ella los adornos y las luces en las calles, los anuncios de la lotería en la tele, los escaparates que invitan a comprar regalos, las comidas de empresa, la organización del menú para las comidas familiares… Y con ello a veces no llega la alegría y las ganas de compartir que se presuponen acompañan estas fechas… A veces, la Navidad trae bajo el brazo la depresión blanca o el blues de Navidad.
La depresión blanca o el blues de Navidad
La depresión blanca o el blues de Navidad no es un trastorno psicológico sino un síndrome que agrupa síntomas que van desde la nostalgia, la irritabilidad, la ansiedad, dificultades para dormir, falta de apetito hasta un estado de ánimo bajo. Estos síntomas pueden asociarse con un estado depresivo, de ahí que se denomine depresión blanca. Lo característico de este síndrome es que aparece conforme se va acercando en el calendario la llegada de la Navidad. Pero hay una buena noticia, es temporal.
Vamos a tratar de entender por qué puedes llegar sentirte así.
Por qué te pones triste en Navidad: principales causas
Causas climáticas
Ya habrás oído hablar de cómo los cambios de estación pueden afectar a tu rendimiento y a tu estado de ánimo. Con el invierno disminuyen las horas de luz y eso afecta directamente a nuestro organismo porque se produce un descenso de serotonina, hormona que está íntimamente relacionada con el estado de ánimo, de modo que al producirse menos cantidad de serotonina el estado de ánimo baja y nos sentimos irritados y con un estado general de negatividad.
Causas derivadas de las “obligaciones navideñas«
Quizás tú sientas que la llegada de la Navidad supone un incremento de obligaciones; la elaboración de menús, la compra de regalos, la conciliación familiar que supone seguir trabajando y que los niños ya están de vacaciones, el desembolso económico, el estrés ante el encuentro de familiares que no te agradan, etc.
Si a eso le sumamos tener unas altas expectativas poco realistas vinculadas con el ¡Tiene que ser perfecto! o ¡Tiene que ser un éxito! que pueden venir de ti o del entorno. O esas otras expectativas sobre las emociones que tenemos que sentir, de cómo hay que sentir felicidad, ganas de compartir, ganas de dar y recibir afecto. O esas otras centradas en cómo has hecho los preparativos para las celebraciones, de cómo todo tiene que salir de perlas y te dices que la comida le va a gustar a todo el mundo, los regalos serán perfectos, este año no habrá ninguna discusión.
Todo el estrés derivado de estas “obligaciones navideñas” y la suma de expectativas poco realistas puede llegar a ser un freno al poder disfrutar ya que cuando llegan los días señalados pueden salir las emociones negativas que has ido acumulando y que no has conseguido gestionar.
Causas situacionales
Aunque las situaciones particulares de cada persona no tienen porqué ser la única causa de la aparición de la depresión blanca o blues de Navidad, si es cierto que no van a favorecer un buen estado emocional. Si estás en una ciudad o país alejado de la familia o tus seres queridos por situaciones laborales, económicas o políticas, evidentemente estas fechas donde la familia ocupa un lugar destacado de la celebración vas a sentir más desánimo y nostalgia.
Causas que vienen de nuestra propia historia
A veces no es la Navidad la que nos pone triste, sino nuestras memorias y experiencias asociadas. Es decir, la Navidad se celebra en el entorno familiar y nosotros hemos crecido en el entorno de una familia. Los estímulos Navideños visuales, auditivos e incluso olfativos (las luces, regalos, conversaciones, las comidas, turrones, etc.) nos van a conectar con nuestro pasado y las vivencias que hemos tenido. Toda nuestra historia de vida va a llamar a nuestra puerta en forma de recuerdos desde la infancia hasta el presente.
La Navidad y todo lo que trae, funciona como un disparador que pone en marcha nuestras experiencias pasadas y que dependiendo de dichas experiencias las emociones, pensamientos y comportamientos que se activarán serán de situaciones de bienestar, disfrute, felicidad, angustia, soledad, tristeza, duelo, etc.
Es por esto que nuestras reacciones frente a la Navidad pueden ser de ilusión y deseo de que llegue o de malestar y necesidad de que pasen rápido.

Trucos para afrontar la depresión blanca o blues de Navidad
¿Cómo lidiar con las causas climáticas?
Aprovecha cuando te sea posible y la climatología lo permita para salir, pasear, tomar el sol, disfrutar del aire y conectarte con lo que te rodea. Si además puedes ir a la naturaleza el beneficio de la reconexión contigo y con lo que te rodea se incrementará. Esto puede ayudarte a dejar de estar triste en Navidad.
¿Cómo me gustaría pasar realmente a mí la Navidad?
Si puedes conectar con tus valores, creencias y deseos, aquellas cosas con las que realmente te identificas y te hacen sentir genuino. Si te haces consciente de los estándares externos por los que te dejas arrastrar. Entonces, encontrarás la guía interna que alumbra lo que necesitas sentir, pensar y hacer en este período de Navidad. Y de esta manera, conseguirás darle un giro a estas fiestas para que puedas sentir que lo que está pasando es lo que tú deseas que suceda.
¿Cómo consigo rebajar el estrés que me suponen los preparativos navideños?
Puedes proponer los preparativos navideños como una actividad de cooperación familiar. O sea, crear “el proyecto Navidad” en el que todos los miembros de la familia participan tanto en la planificación (proponiendo y opinando) como en la ejecución (comprar, cocinar, decorar, etc). Con ello “el proyecto Navidad” es responsabilidad y mérito de todos.
¿Cómo puedo manejar las emociones negativas que siento?
Si estás triste en Navidad, puedes pararte un momento para ir valorando cómo te sientes y permitiendo que si hay emociones que te resultan desagradables que puedan acompañarte, pensando que cómo han aparecido van a irse, que ese momento pasará.
También, te puede ayudar, abrir el foco perceptivo. Imagínate que estás en un museo viendo un retrato desde muy cerca. Desde tan poca distancia se ven muy bien los detalles, incluso las pinceladas, pero si me alejo puedo ver la totalidad del cuadro y por tanto lo que en su conjunto expresa. Las emociones y pensamientos desagradables funcionan igual, si te quedas pegada o pegado a ellos ves muy bien todos los detalles y razones por las que es normal que te sientas así, pero si abres tu foco perceptivo y te alejas podrás reinterpretar y ubicar mejor esas emociones y pensamientos para que queden dentro de tu paisaje interno como una parte más de tu experiencia emocional y no como el único foco.
¿Cuándo termina la depresión blanca o blues de Navidad?
La depresión blanca lo esperable es que desaparezca cuando la Navidad acaba, vamos retomando nuestras actividades, el calendario va sumando días y la Navidad comienza a quedar atrás. Si no es así, puede ser también una buena oportunidad para que tomes conciencia de lo que vas cargando emocionalmente dentro de ti. A veces, la rutina y la velocidad del día a día nos permiten pasar por alto nuestro malestar interno y creer que por obviarlo va a desaparecer. Pero puede que haya llegado el momento de tomar cartas en el asunto si los síntomas persisten y pedir la ayuda de un psicólogo especialista en el tratamiento de la depresión.
Te invito a compartir con tus familiares y amigos este artículo en el que explico por qué una persona puede ponerse triste en Navidad.
